Estoy cansada y bloqueada
Hace unas semanas descubrí que llevo toda una vida enferma emocionalmente. Más de la mitad de mi existencia ha estado marcada por este peso que no sé cómo soltar. He atravesado momentos de oscuridad tan intensos que he sentido ganas de desaparecer, momentos en los que parecía que todo lo desagradable del mundo se acumulaba dentro de mí. Ahora estoy en un punto donde ya no puedo más. Estoy agotada.
Estoy cansada de sentirme bloqueada, de ser yo misma quien se pone barreras que no sé cómo derribar. Cansada de no saber escucharme, de ignorar lo que necesito, de seguir haciendo caso a esa voz interna que me arrastra a un lugar donde no hay futuro, donde todo es desolador. Estoy cansada de que las cosas no salgan bien, de estar atrapada en esta espiral que parece no tener salida.
Estoy harta de las palabras que me persiguen y me atormentan: ansiedad, comida, dulce, atracón, “no puedo”. Cada una de ellas tiene un peso insoportable. Me encantaría que todo fuera mágico, que las cosas que deseo llegaran a mí sin esta lucha constante. Pero no es así.
Físicamente me siento fatal, y eso amplifica el dolor emocional. Sé que debería ser al revés, que el bienestar emocional tendría que reflejarse en lo físico, pero no logro romper este círculo vicioso. Hace tiempo que no sé lo que es llorar bien, llorar de verdad, sin miedo. Ahora incluso llorar me asusta, como si al hacerlo me enfrentara a algo que no estoy preparada para sentir.
No vivo sola, y ese es otro muro. No quiero que nadie me escuche, no quiero ser vista, pero al mismo tiempo me siento terriblemente sola. No sé estar conmigo misma. No sé cómo respetarme, cómo escucharme, cómo quererme más. No sé nada, y al mismo tiempo siento que lo sé todo, pero de qué me sirve si sigo aquí, perdida.

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